La importancia de ser un soñador…pero con los pies en la tierra

Al parecer se me hace costumbre escribir solo una vez al año, y es que este año fue toda una montaña rusa de emociones, experiencias, ilusiones, decepciones, desesperación, deudas y éxitos también.

2018 fue un año muy particular. Conocí gente increíble, volví a cantar, me rompieron el corazón, resultó que no toda la gente que consideraba mis amigos lo eran en verdad, aprendí muchas cosas, cometí muchos errores, confié en gente que no debí, perdí rumbo, se fueron personas amadas, pero sobre todo creí más en mi sueño y dejé de creer en mí. Le di la responsabilidad a los demás de creer en mí y en mis sueños, porque hubo un momento en que fue demasiado para mí, porque ya no le veía ni pies ni cabeza.

Muchas veces me cuestionaron sobre cómo era posible que no creyera en mí si hacía cosas increíbles, y eso me abrumaba más. Dejé de ver las maravillas con las que trabajo todos los días, los bordados se volvieron cotidianos, las bolsas no eran suficiente, que si el empaque, que si la costura, que si el herraje, que si la presentación, que si las fotos. Nada era suficiente aunque le pusiera todo mi esfuerzo. También me cuestioné si en verdad le ponía todo mi esfuerzo, y resultó que no. Yo solito me engañaba y me decía que daba todo, pero en realidad no lo hacía. El miedo se apoderó de mí.

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Y es que es cierto cuando dicen que el miedo es una fuerza poderosa. El miedo hizo que buscara en quien depositar responsabilidades, porque yo no me sentía capaz, ni lo suficientemente inteligente, creativo o talentoso. Obviamente trajo consecuencias en el proyecto y en mi vida en general, trajo lágrimas y también kilos de más. No era posible que me menospreciara tanto, pero no sabía como salir de ahí.

Busqué ayuda y la encontré, yo tenía una fijación con que no era bueno ir al psicólogo porque eso significaba para mí que no era lo suficientemente fuerte, pero resultó todo lo contrario. Me di cuenta que dejé de conocerme, que me aterraba estar solo porque en verdad pensaba que no tenía nada.

Después de todo lo que pasó me doy cuenta y ahora reconozco el valor que tengo. No está fácil si tienes a todo el mundo diciéndote que hacer, lo que es mejor, lo que no debes hacer; me di cuenta que le trataba de dar gusto a todo mundo y en ese intento me estaba perdiendo, que estaba dejando que pasaran sobre mí y que hicieran de mis sueños lo que se les daba la gana. Es complejo poner un alto a todo eso, pero sí es posible, porque si bien hay que aceptar las consecuencias de lo que haces también debes marcar la línea que vas a seguir.

Me dijeron que mis sueños me llevarían lejos, no me recalcaron que soñar esta compuesto por dos partes soñar e irte hasta las estrellas y un plan que te haga mantener los pies en la tierra, atento a todo, planeando y estando alerta. Mantenerte con el corazón lleno de ilusiones, pero la cabeza fría y lista para lidiar con todos los obstáculos que haya en el camino.

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Hoy cumplo 26 años, y está perro. Como el año pasado sigo creyendo que los sueños se hacen realidad, claro que después de tantos madrazos me quedó claro que no solo tengo que creer en eso, sino que debo hacer un plan con bases reales y con gente que en verdad quiera trabajar conmigo. Segunda Piel es un sueño para mí, cedí ante muchas cosas para verlo hecho realidad, no funcionó, y me doy cuenta de por qué. Dejé de ser fiel a mí mismo, a las ideas con las que lo fundé, al objetivo con el que nació, todo por intentar que sobreviviera – que sobreviviéramos los dos en realidad-.

Segunda Piel es mi forma de encajar en el mundo, en este raro mundo que no acabo de entender, quizá por eso ahora que pienso sobre mi vida no puedo dejar de lado Segunda Piel, porque es un reflejo de mí. Esta es mi forma de vida y consciente o inconscientemente nos estaba arrastrando a los dos a la perdición y a que este sueño se apagara.

Sé que este año será mejor, porque estoy listo para lidiar con quien sea y con lo que sea para tener la vida que quiero y hacer realidad todo lo que sueño. Sé que no lograré todo este año, pero sí avanzaré de acuerdo al plan. Este es mi propósito del año: “No dejar de creer y estar consciente de lo que valgo, lo que soy y que todo lo que me proponga lo lograré”.

 

Publicado por mexicomisegundapiel

Internacionalista, diseñador de clóset, soñador. Mi sueño es vestirme de México todos los días

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