¿Balance final?

Estas últimas semanas han estado llenas de preguntas, ideas y frustración. No ha sido la primera vez, pero hubo algo diferente que me llevó a cuestionarme sobre mi vida personal, profesional y sobre todo si realmente lo que estoy haciendo me hacía feliz y si debía o no continuar con Segunda Piel.

No puedo negar que desde que salí de la carrera he hecho lo que he querido, y soy muy afortunado por tener esa oportunidad. Desde entonces todo mi esfuerzo lo he concentrado en Segunda Piel y lograr que un día existan diseñadores indígenas. Aunque estas ultimas semanas me he puesto a pensar si en realidad es del todo cierta esta última afirmación. Si bien me he concentrado en hacer que este proyecto funcionara, me di cuenta que ha habido veces en las que me he autosaboteado para que no agarre suficiente vuelo, que a veces le echo la culpa a alguien más. Pero sobre todo que siempre ha existido esa vocecita interna que me dice que no soy capaz, que no merezco tener éxito, que los productos no son suficientemente buenos, que yo no soy suficiente.

Estar expuesto siempre es una responsabilidad muy grande porque no quieres decepcionar a nadie, y que te validen como alguien que está haciendo algo bueno y que te vean como alguien exitoso. Tristemente yo caí en ese juego.

Desde pequeño he tenido la necesidad de tener validación por parte de los demás, por mis calificaciones, por mis pinturas, por como bailo, por como me visto, por mi trabajo. Pero al intentar obtener esa validación me di cuenta que me estoy perdiendo, que curiosamente se reflejó en la última etapa de Segunda Piel. Resumen muy corto, yo empecé SP con la idea de evitar intermediarios y de ser una propuesta original, pues resulta que como no habíamos tenido el éxito esperado tuve que ir moldeando los productos y todas las propuestas hacia lo que el mercado, según yo y al gente que me rodeaba, quería. Pero de buenas a primeras acabé siendo un intermediario, me convertí en lo que juré destruir y eso no lo podía tolerar.

Al final somos las decisiones que tomamos, y yo había decidido hacer felices a los demás a costa de mi propia felicidad. Justo ayer soñé que mi ex directora de carrera, Elodie, me regañaba y me decía que me dejara de hacer pendejo e hiciera lo que sé hacer. Y quizá fue ella o quizá fue mi subconsciente diciéndome que debía salir de este absurdo pensamiento de que no es lo suficientemente bueno lo que hago.

He estado platicando con varias personas, pidiendo consejo, porque me sentía perdido y abrumado. Estoy muy agradecido por todos los consejos y palabras de aliento.Aun sigo trabajando en eso, pero me llega mucho la parte de la película de los muppets en la que dicen que es muy fácil creer en los demás, el verdadero reto es creer en un mismo. Yo veo que hay algunas personas que en verdad creen firmemente en lo que hacen, dicen y piensan, aunque a veces también pienso que son muy incongruentes, pero ellos lo creen y en consecuencia los demás también.

En una de esas platicas me decían que esto me pasaba porque en verdad yo creía que no merecía tener éxito y que deba alcanzar lo que sueño. Me dolió, pero tenía mucha razón. Me cuesta creer que alguien como yo, pueda alcanzar lo que sueña, porque simplemente me puse a soñar por los demás y olvidé lo que yo había soñado alguna vez. Yo solito me estaba saboteando y es cruel.

Esto implicaba a SP, su naturaleza es ser una plataforma para que maestros artesanos textiles diseñen y propongan. Tristemente, aunque es un deseo de algunos maestros artesanos, no existen aún las condiciones para que esto sea viable, por multitud de factores. Por lo tanto, mi “naturaleza creativa” estaba limitada porque el diseño no podía ser mío, eso sería incongruente. ¿Entonces que puedo hacer? Una opción era dejar todo y buscar trabajo, otra es perseguir una carrera académica, y otra más es retomar un deseo que tuve en algún momento y que llenó mi cabeza y muchas libretas con bosquejos. Pero surge otra cuestión, yo no soy diseñador.

Al respecto mucha gente que me conoce piensa que soy diseñador, según esto por la forma en la que me visto, y es curioso. Si bien no soy diseñador de formación, he aprendido empíricamente, echando a perder, estudiando, cosiendo, picándome los dedos con las agujas, y varias cosas. Aun no es un hecho, pero mi corazón y mi cabeza me dicen al parecer que debo dejarme de pendejadas y hacer lo que sé hacer, creer en mí, hacer el ridículo si es necesario, pero no dejar que los demás decidan que hacer con mi vida, mi trabajo y lo que quiero.

Aprendí que cada quien tenemos luchas distintas, que nos podemos apoyar, pero que nadie debe luchar por alguien más, porque eso implica que deje de luchar por sí mism@. Y eso es el acto más cruel que alguien puede permitir.

Regresando al tema, claro que me da miedo que piensen que un internacionalista no debería estar diseñando, cosiendo o bordando, pero a este internacionalista le llena el corazón bordar, dibujar y coser, además de estudiar claro porque soy un ñoño de lo peor. Así que no, no es el balance final de SP, es un inicio nuevo. A partir de ahora perseguiré mi sueño. Quizá es tonto, o quizá haya quien piense que ya lo estoy haciendo, pero la diferencia en tres lo crean y lo que pasa está en los detalles.

Tengo fe en mí y a partir de ahora cuando tenga esos momentos en los que me asalte la duda o la desidia respecto que no soy suficiente o que no lo lograré, me tranquilizaré y me repetiré que esa es la tontería más grande que alguien podría pensar.

Publicado por mexicomisegundapiel

Internacionalista, diseñador de clóset, soñador. Mi sueño es vestirme de México todos los días

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