Moda y vestido en el siglo xx. Factor y reflejo del género socialmente construido (parte 1)

Comentarios iniciales 

Este fue el primer ensayo que escribí relacionado con moda y género a partir de teorías de las relaciones internacionales. Fue publicado en el libro “Relaciones Internacionales: Perspectivas de una Generación” del ITESM Querétaro, en 2014. Como todo inicio es un texto que cada que lo leo llena mi ser, muy básico, quizá con algunos errores y puntos a mejorar, pero siempre será el texto con el que comenzó esta gran aventura. Como siempre, este texto está abierto a comentarios, correcciones, críticas y aportaciones.

 

La indumentaria ha acompañado al ser humano desde milenios atrás, comenzando por cumplir la función de proteger al cuerpo de los factores naturales, posteriormente se convirtió en un símbolo de poder y diferenciación entre clases sociales, hasta llegar a ser considerada la cuarta necesidad fisiológica humana (Watson, 2004: 7). Al mismo tiempo que cumple con las tareas anteriores,  funge como factor y reflejo de la individualidad de cada persona e implícitamente de la ideología social vigente en ese periodo de tiempo. 

 

Las sociedades han establecido los papeles que hombres y mujeres deben cumplir  basándose en la diferencia biológica existente entre ellos (sexo). Esta diferencia obliga a cada uno a asumir un papel muy puntual para poder sobrevivir en la sociedad, principalmente occidental, y ser aceptado en ella. Lo anterior también supone una rigidez en los conceptos de hombre y mujer y todo lo relacionado con cada uno de ellos, por lo tanto cualquier rompimiento con este “ideal” era, o es, considerado como una violación al contrato social establecido. Sin embargo, se ha puesto en tela de juicio la veracidad de que “la biología es destino” (Buttler, 2007: 54) y que el sexo y el género comparten una naturaleza binaria. 

 

Sexo y género: conceptos diferentes, un mismo tema

El género lo define Lamas como: 

…una categoría en la que  se articulan tres instancias básicas: 1) La asignación de género [sexo], [genitales][…] 2) La identidad de género, […] que lo hace identificarse en todas sus manifestaciones como “niño” o “niña”. Y 3) El papel de género, que se forma con el conjunto de normas y prescripciones que la sociedad y la cultura determinan sobre el comportamiento femenino o masculino, con sus variaciones de acuerdo a la clase social, grupo étnico y nivel generacional de la persona… (Lamas, 1997:   )

por lo tanto, la distinción entre sexo y género, se encuentra en que el género es una composición de diversos factores constructores y determinantes para un individuo no solo basándose en las diferencias genitales, sino en el contexto y el discurso social con el que entra en contacto el ser que se está introduciendo a la sociedad. Por lo anterior puede afirmarse que aunque se presupone que:  

… la estabilidad del sexo binario, no está claro que la construcción de ‘hombres’ dará como resultado únicamente cuerpos masculinos o que las ‘mujeres’ interpreten sólo [sic] cuerpos femeninos. Además, aunque los sexos parezcan ser claramente binarios en su morfología y constitución […], no hay ningún motivo para creer que también los géneros seguirán siendo sólo [sic] dos. La hipótesis de un sistema binario de géneros sostiene de manera implícita la idea de una relación mimética entre género y sexo, en la cual el género refleja al sexo o, de lo contrario, está limitado por él. (Butler, 2007: 54) 

Por ello, si se basa la clasificación de este en el carácter binario del sexo (masculino y femenino) se excluye a los demás factores antes mencionados y por ende, se limitaría a dos las diferentes combinaciones de los agentes existentes para poder definir un género. Con base en esta argumentación puede afirmarse que si bien el sexo se ha determinado por la genética, el género se adquiere con base en el contexto donde se desarrolle el individuo, sin llegar al extremo de afirmar que la cultura (sociedad) establece el destino del sujeto. 

VIC

Esta foto la hice junto con Samahara Hernández, para una serie de fotos donde retrataba el tema de la ropa y la identidad de género, en ese caso aplicado a mi persona

Para poder consolidar estos patrones, la sociedad ha contado con herramientas, como el vestido, las profesiones a ejercer y formas de comportamiento, que le han ayudado a establecer los papeles que hombres y mujeres deben acatar. Si se sigue de cerca el papel del vestido, se observa la materialización concreta de las características atribuibles a los conceptos masculino y femenino, de tal forma que la vestimenta deja su papel original de proteger al cuerpo y pasa a formar parte de una construcción social que da identidad al individuo. Esta identidad, va desde la asignación de un género, hasta la expresión de la individualidad propia, en la cual se concreta el pensamiento de aquel que porta ese conjunto de prendas, ya que forma parte de su persona y es un factor para la consolidación de la identidad de ese sujeto. 

El acatamiento del código de vestimenta en las diferentes épocas por las que ha atravesado la humanidad, tuvo un cambio en su carácter riguroso desde siglo pasado, a partir de las modificaciones a la indumentaria de ambos sexos. Este fenómeno puede atribuirse a la conjunción de los hitos históricos ocurridos en ese periodo y al nacimiento de teorías sociales que han impactado en gran parte del globo terráqueo. La conjunción de estos factores, dio origen al trasfondo social que justificó las alteraciones a los estándares establecidos para hombres y mujeres al mismo tiempo que su forma de vestir evolucionó con ellos. Con base en lo anterior puede afirmarse, que el vestido es un agente facilitador de la percepción del cambio de pensamiento en cuanto al género ser refiere, ya que al ser un factor visible puede observarse la transformación en el pensamiento no solo individual sino el de la sociedad en la que se desarrolla.

 

REFERENCIAS

Butler, J. (2007). El género en disputa. Feminismo y la subversión de la identidad.  España: Paidós

Lamas, M. (1999). Usos, dificultades y posibilidades de la categoría género. Toluca, México: Universidad Autónoma del Estado de México

Watson, L. (2004). Siglo XX Moda. (1ª edición): Edilupa ediciones S.L. http://www.vanguardia.com.mx/el_rosa_tambien_es_para_hombres-401902.html

Publicado por mexicomisegundapiel

Internacionalista, diseñador de clóset, soñador. Mi sueño es vestirme de México todos los días

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